Por Hughes.
El vídeo de Pantomima Full sobre la triste Navidad es un video de tiesos. Ellos empezaron retratando imposturas, delirios de grandeza, y ahora hacen cosas sobre los que, si acaso, visten de reparos su estrechez.
Me encanta el detalle de los regalos: unas camisas para él, unas cremas para ella, pero sin sorpresas, a tiro hecho. Creo que Pantomima no quiere captar el gusto de hacer economías en pareja, de aprovechar el gasto. Así regalan mucho las madres.
Es genial que en Nochevieja esperen a ver lo que inventa la Pedroche, que ha sido llevar al erotismo ese empobrecimiento irremediable en forma y fondo.
Se hace un poquito de coña, cariñosa, del pobretón. Recuerdo una cosa que dijo una columnista de El País: ella no iba en metro para no ver pobres, porque sufría. Ahora pobre empieza a ser el normal, el que va con lo justo. No es un pobre de solemnidad, es un pobre de rigurosidad.
A la cajera del supermercado le pregunté hace unos días si notaba más trabajo por la Navidad, y muy resuelta contestó: «Ninguno, la gente compra a partir del 22. ¿Qué van a comprar con lo que ganan?». La latita de anchoas venía en un envase de seguridad. El señor que pedía en la puerta ya dejó de ir…
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